Charles Chaplin nunca recibió un Oscar

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, rozó los monólogos desenfadados del Club de la comedia en su esfuerzo en minimizar el impacto de las pruebas de estrés. «Como me dijo un amigo, a Charles Chaplin o a Orson Welles no le dieron Oscars y hacían buenas películas», llegó a comentar para relativizar los suspensos, pese a que el sistema financiero español sí aparentó obtener a la vez Oscars con el BBVA.

Fernández Ordóñez se organizó con la vicepresidenta, Elena Salgado, para comparecer él primero ante la prensa y afirmó que si España hubiera hecho como la mayoría de los países europeos y se hubiera limitado a presentar el 50% de su sistema financiero, sólo habría sometido al Santander, BBVA, CaixaBank y Bankia «y no habría suspendido ninguna».

En todo caso, al igual que Salgado, se negó a reconocer los suspensos y sostuvo que si se tuvieran en cuenta las provisiones obligatorias y las emisiones en convertibles, todas superarían el 5% requerido. Pero, mientras la vicepresidenta se mostró más crítica, el gobernador dijo tener sólo esta «discrepancia» con la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y defendió su trabajo. Teóricamente es el Banco de España el responsable de que la EBA adopte criterios válidos para la banca nacional.

Ordóñez volvió a repetir lo que dijo en julio pasado de que los escenarios que contemplan las pruebas de estrés son muy improbables. Sin embargo, admitió que el pasado marzo apoyó exigir más capital del que preveía el pasado julio y no garantizó que no volverá a hacerlo en el futuro. «En las actuales circunstancias, no, pero si cae algún gran país...».

Lo que no repitió Ordóñez con respecto al pasado año es que entonces apostó que las pruebas de estrés influirían a partir el lunes para mejorar la prima de riesgo española. «En este momento la prima de riesgo no tiene nada que ver casi con lo que haga ningún país», dijo el gobernador. «Lo importante es lo de Grecia».

«La prima de riesgo está revelando la incapacidad de Europa de dar solución a un problema de un país que es el 2% de la zona euro», agregó. En su opinión, «la prima de riesgo no va a bajar mientras no se solucione» y lamentó que de las reuniones europeas «no está saliendo nada». En velado ataque a Alemania, criticó: «Estamos con populismos y así Europa no funciona». «Obama no para de enviar mensajes a los europeos para que solucionen esto (...) Es el problema número uno de España, de Italia y de todos los países ahora». Por tanto, no incidió como en otras ocasiones en que el Gobierno deba emprender más recortes de gasto. La vicepresidenta, por su parte, descartó ayer imitar medidas del plan de ajuste italiano como el copago en Sanidad.

Ni Fernández Ordóñez ni Salgado admitieron que los suspensos reiterados en las pruebas de estrés pusieran en evidencia la lentitud de España para reestructurar su sector. «Es que no se puede hacer en un chasquido de dedos», dijo Ordóñez. «Los tiempos han sido los adecuados», aseguró la vicepresidenta. Al contrario, ambos reivindicaron el Real Decreto de febrero que está forzando la recapitalización del sector y el intento de salida a Bolsa de Bankia en estos días turbulentos en los mercados. «El principal partido de la oposición aseguraba que las exigencias de capital eran exageradas y se ha puesto de manifiesto que fue una excelente decisión», se jactó la vicepresidenta.

¿Habrá más crédito tras estas pruebas? «Habrá demanda de crédito solvente cuando se tomen las medidas de política económica que refuercen el crecimiento», aplazó el gobernador. Entre ellas puso en duda la oportunidad del anuncio del PP de restablecer desgravaciones fiscales a la vivienda, porque eso puede influir en la normalización de ese sector, que es capital para el saneamiento del sector financiero. «Habrá que esperar a que se resuelva el tema electoral», dijo. No obstante, aseguró que «en zonas de la costa el precio de las viviendas está cayendo por encima del 50% y, por desgracia, son las que están en muchos casos en manos de propietarios anglosajones», lo que en su opinión influye en la desconfianza exterior sobre la solvencia del sistema.

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