30 agosto 2014

La mutación de la mujer

El Grec anda por su ecuador, quedan todavía promesas, el Ubu Rey de Cheek by Jowl o el Vader de Peeping Tom. Pero la primera mitad nos ha mostrado ya importantes realidades. La Fura dels Baus fracasó con ese espectáculo tan contemporáneo multinarrativo y multiespacial que parte de la utilización del smartphone y las apps para gestionar la vida. Y sí, espectacular aunque vacía fue la apertura en el Teatre Grec de la elegante compañía neoyorquina Gallian Dance Company con su antimilitarista Wonderland: noventa y nueve lobos saltando y chocando contra una pared de cristal como alegoría política de la condición humana. Pero hay más.

Ramón Simó ha conseguido un programa de grandes espectáculos internacionales con significativas puestas en escena barcelonesas y además música, baile, danza, teatro-espectáculo, teatro de texto... Hay autores catalanes como Josep Maria Miró, Manuel Dueso, Roger Bernat, Marc Angelet, Paco Zarzoso y un estreno de José Sanchis Sinisterra, Bartolomé encadenado, la historia del jubilado griego que se suicidó ante el Parlamento... ¡Y Iago Pericot, a sus 80 años, cortando cabezas en la guillotina del Mercat de les Flors! En este Grec hay un conglomerado de alicientes que confieren espectacularidad, interés y brillo al conjunto.

De estas primeras semanas será inolvidable The Fountainhead el espectáculo de la compañía Toneelgroep que ya deslumbró la pasada temporada con Shakespeare. Para su director Ivo Van Hove, el artista ha de estar comprometido y debe no sólo complacer al público sino irritarle, conmoverle... Por otra parte, la novela de Ayn Rand (San Petersburgo 1905-Nueva York 1982) en la que se basa el espectáculo, denuncia la depravación que provoca la falta de objetivos de la condición humana y alienta a la gente a ser egoísta. Rand defendía el egoísmo racional, el individualismo, y el capitalismo laissez faire. Una frase definitoria que leemos en la novela es: "El ego es el manantial del progreso humano".

El tema gira en torno a la figura de Howard Roark, arquitecto innovador en el Nueva York de los años 20, enemigo de compromisos, dispuesto a sacar adelante todos sus proyectos, contrafigura de Frank Lloyd Wright. El tema es la arquitectura en sus dos caras opuestas, la que nos lleva al lucimiento del arquitecto con grandes y espectaculares proyectos y la que busca la organicidad de los edificios, los barrios, las ciudades, los espacios urbanos, la que no sigue las modas ni se deja influir por presiones morales. La obra de arte internacional se contrapone con el racionalismo de la armonía. Éste y sus consecuencias humanas es el tema del espectáculo que muestra con brillos insólitos estas ideas y antítesis.

La mujer será mutante al hilo del poder o de sentimientos más humanos. Pero el poder domina el sexo, violento y despiadado, bellísimo en las imágenes escénicas. Y hay un paralelismo entre los planos del ficticio e idealista hasta el tuétano, el aquitecto Howard Roark y el auténtico Lloyd Wright. Como elemento muy positivo hay que tener en cuenta el puzzle audiovisual que nos presenta el espectáculo, que incluye la música que revolucionó el siglo XX.

Y, sin embargo, todo lo dicho hasta aquí no condensa ni da imagen a este grandísimo espectáculo de Toneelhead porque si bien hay una línea argumental importante que se sigue con fidelidad, lo que nos deslumbra es el gran juego escénico increíblemente complejo, rico y avasalladoramente bello. No sólo hay una pantalla al fondo que reproduce todo lo que ocurre y que forma parte de la proyeccion del mismo suelo. Todo gira, se mueve, se transforma y ante el espectador tenemos múltiples imágenes superpuestas de gran belleza y expresividad que captan el sentido de la acción para subrayarlo o amplificarlo. Hay un tema, unos personajes, un texto pero todo está envuelto en la magia de una teatralidad que le da todos los relieves con increíble belleza. El espectáculo consigue que las ideas tengan una visualización increíble, de una riqueza estética inimaginable, ¿qué sería The Fountainhead si no tuviera un argumento que fuera su columna vertebral? La fusión de unas ideas con formas, sonidos, música, imágenes, movimiento... Todo es un conjunto armónico increíble que Toneelgroep consigue. Deseamos poder ver todos los grandes espectáculos de Toneelhead en Barcelona, en este Grec que dirige Ramón Simó.

En otros niveles interesantes está el lenguaje teatral del grupo coreano Sadari Movement Laboratory, que une a los personajes de Las Criadas de Genet en torno al protagonismo psicológico pero también materiral de un armario dentro del que se mueven criadas y señora.

Tanto el Romea como la Beckett han aprovechado el Grec para presentar durante el mes de julio sus espectáculos. En el Romea, conocemos por fin a Patrick Marber, quizá el autor inglés más significativo de su generación, adicto al juego en una época y que refleja sobre el escenario la realidad del póker en dos generaciones, con distintas actitudes y motivaciones, con un bellísimo juego escénico y grandes interpretaciones. Es la partida de la vida, la de los padres y la de los hijos, la partida en la que todos apostamos. Es la primera gran obra de Marber: La partida que dirige Julio Manrique con un gran reparto.

En la Beckett vemos otro espectáculo que se inscribe en la programación del Grec: Viejos tiempos de Harold Pinter, admirablemente dirigida por Sergi Belbel. Una mujer casada recibe la visita de una vieja amiga con quien hace 20 años compartió vivienda. Es el territorio de la memoria. Escasos elementos escénicos para un espacio que aborda el infinito. Abstracción y presentimientos, música casi descriptiva. La densidad de la atmósfera, la carga del recuerdo, los sentimientos latentes e ignorados, nos atrapan. Sergi Belbel ha hecho una dirección ajustadísima al clima pinteriano. Sílvia Bel, Míriam Alemany y Carles Martínez muestran tres interpretaciones profundas, interiorizadas... Nada que ver con un espectáculo de festival pero todo a favor de un aplauso que comparten todos los espectáculos citados hasta aqui. Y que siga el Grec.

El único inconveniente es que las salas no se llenan... ¿por qué? Aquí la respuesta no es de su director, ni tampoco del viento. ¿¿¿¿¿Podría ser del IVA?????

No hay comentarios:

Publicar un comentario