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Mostrando entradas de febrero, 2016

El águila imperial madrileña y su transmisor

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La naturaleza es así. Después de más de un mes de trabajo para que todo funcionase con el rigor de un mecanismo suizo, el día D de la presentación del proyecto, un imponderable lo malogró. 
Después de una mañana a la espera en mitad del monte, bajo la incertidumbre del cielo color panza de burra dispuesto a jarrear en cualquier momento, los protagonistas no acudieron a la cita. Todo ha quedado en las explicaciones de un ambicioso plan dispuesto a favorecer a esa misma naturaleza.
Ayer estaba previsto colocar un radiotransmisor a un ejemplar de águila imperial madrileña, para conocer mejor la vida y el comportamiento de la que hasta hace poco estaba considerada la rapaz más amenazada del planeta -en la península Ibérica hay censadas unas 330 parejas de imperiales, 43 de ellas en Madrid-. Todo estaba calculado y probado en anteriores ocasiones; nada podía fallar, excepto la propia esencia de la naturaleza salvaje.
Hora de la convocatoria, primera de la mañana; lugar, una finca particul…

Y con los dedos en la pantalla

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En plena catarata de novedades para la época de compras navideñas, Acer presentó el pasado martes en la pasarela internacional de Londres su colección de invierno/primavera. 
Un catálogo coqueto, sexy y anoréxico, con máquinas tan finas que se escapan entre los dedos, aunque precisamente están destinadas a los dedos: domina el color de las huellas dactilares sobre todas las pantallas y el azul lavado del logo Windows 8.
La moda evoluciona radicalmente, porque el concepto dominante en la informática se ha movido. En la era post-pc, definitivamente, todo ocurre tocando la pantalla. «No es que sea más fácil, es que es más natural», me dice Oliver Ahrens, presidente de la multinacional taiwanesa para la zona EMEA. ¿Y lo saben porque lo dice Microsoft, o porque lo han estudiado los fabricantes de PCs?
«Nosotros hemos hecho nuestras pruebas con grupos de estudio», dice Ahrens, que admite que «el presidente de la compañía no estaba tan convencido, pero las pruebas fueron concluyentes. La ge…

Cate Blanchett con la espalda al aire

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Espléndida, altísima, directa, honesta... Cate Blanchett no necesita interpretarse a sí misma, como tantas estrellas de Hollywood. 
A sus 43 años, sin nada que ocultar a la cámara, la actriz australiana desprende una naturalidad que intimida a las primeras de cambio, mientras mastica un sándwich vegetal y se prepara mentalmente para lucir esa espalda de vértigo con la que sorprendió en el estreno de El hobbit.
Curtida en el teatro, sin rival entre las actrices de su generación, Blanchett sigue recogiendo a estas aturas la cosecha de su tardío debut en el cine y de su calculada lejanía de Hollywood. 
La belleza va por dentro, y el secreto de su piel radiante, que la ha llevado a ser imagen de la firma cosmética SKII, lo atribuye también a su activísima vida familiar (tres hijos) y a su reencuentro con las tablas en su terruño de Sydney. Otro reencuentro, con Peter Jackson, marca ahora su esperado regreso a la gran pantalla, donde pronto la veremos a las órdenes de Terrence Malick y Wo…