22 junio 2014

Préstamos rápidos online

Aprieta un taco de papeles arrugados, sobados de tanto releerlos. Uno anuncia «inicio de subasta» para el 25 de septiembre. Otro, diligencia de embargo de bienes, 6 de noviembre.

El BBVA, en el que entró con 18 años, le aconseja que pida «un crédito a Cofidis». Lo anuncian por la tele: Cofidis, dinero directo, es uno de los créditos personales online muy utilizado por los internautas.

Yo no quiero vivir así. Lleva un mes de baja yendo «al psiquiatra». Acaba cogiendo su bolso y marchándose. «Me voy desanimada. Pensaba que hoy iba a poder dormir mejor», se despide.

En el pasillo, un hombre con gesto serio se agarra a su bolso sintético.

Es alto y encorvado. Se llama Félix Alonso, tiene 49 años y es vigilante de seguridad con empleo, sólo que ha pasado de cobrar 2.800 euros (por 240 horas al mes) a 1.100 (170 horas). Su sueldo es el único que entra en casa: cuatro hijos, desde los 2 hasta los 9 años, y su mujer. Llevo tres meses sin pagar.

Me ha llegado una nota de la inmobiliaria, del Santander, de que me lo ponen por lo judicial». Su cuota, 810 euros. Además del piso, se metió en siete préstamos con distintas entidades, por 45.000 euros.

-¿Siete créditos? ¿Para qué?

-Para arreglar la casa. Quitamos el gas, dejamos la cocina bien, las habitaciones... Yo antes podía.

Añade que es capaz de coger la pistola, que es capaz de todo.

Mientras tanto, los que han interrumpido la reunión repiten sus argumentos a la Ertzaintza. Acaban marchándose. La asamblea arranca otra vez. Unos se han ido, otros llegan.

Una jubilada y un hombre, que se han presentado como no afectados y que acuden a la asamblea por solidaridad, se enzarzan en un enfrentamiento inútil.

Ella, ex empleada de la banca, lamenta el drama pero también reprueba a aquellos que firmaron sin mirar. Presume de contactos en algunas esferas -bancos, jueces- con los que quizá pueda echar una mano. No es buen sitio para esto. El hombre le responde airado.

-Usted, como era funcionaria de la banca, ya sabía que no iban a quitarle el trabajo y tuvo un buen crédito...

-¿Pero qué dice?

La discusión se calienta y una joven les interrumpe, impaciente. Habla alto, decidida. No es momento para entrar en cuestiones personales ni para resolver si la gente ha vivido o no por encima de sus posibilidades.

Es rubia y delgada, con un piercing, vaqueros y plumífero.

-Tengo una hija de cinco años. Hace una semana el banco me dio 10 días para pagar 100.000 euros. Mi ex marido no ha pagado nunca el préstamo y, como es insolvente, me quieren meter a mi todo. Yo no quiero el piso, vivo con mi madre.

Lo que no quiero es un embargo vitalicio.

Nómina de 1.640 netos. No puede con la niña y con la hipoteca. No tiene derecho a la justicia gratuita porque cobra más de 1.000 euros. Marta Uriarte le dice que volverán a pedirla; eso retrasa el proceso. La cosa cambia cuando la joven explica que el piso está en Castro. Stop Desahucios Bizkaia no puede ayudarla allí.

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